Beber agua tibia no quema grasa por sí sola, pero, según científicos, puede ayudar a controlar el apetito, mejorar la digestión y apoyar hábitos saludables.
Los expertos coinciden en la recomendación de beber ocho vasos de agua al día (aproximadamente 1,5 litros) para mantenernos sanos, independientemente de las diferencias individuales, como el peso y la altura.
Pero, ¿qué hay de la “moda” de beber una taza de agua caliente (no hirviente), que algunos consideran una especie de elixir con mil propiedades? Se dice que ayuda a perder peso, a tener una piel sana, a aliviar el dolor de garganta e incluso a aliviar los cólicos menstruales.
Los beneficios del agua caliente pueden provenir simplemente de beber más agua, seguir una rutina de salud regular o la comodidad que proporciona el calor, más que de que el agua esté caliente.
De hecho, no existen estudios que demuestren que el agua caliente ofrezca beneficios específicos para la salud (incluida la pérdida de peso), más allá de los derivados de una buena hidratación.