La NASA confirmó que el objeto que surcó el cielo de Texas el pasado sábado fue un meteorito de aproximadamente una tonelada de peso. El fenómeno, generó estruendos que fueron escuchados por algunas personas de la zona cuyos fragmentos terminaron impactando en en zonas residenciales al norte de Houston.
La bola de fuego, de casi un metro de diámetro, cruzó el cielo haciéndose visible a 79 kilómetros de altura sobre Stagecoach registrando una velocidad de ingreso asombrosa de 56 mil kilómetros por hora.
Su fragmentación a 46 kilómetros de altura generó una onda sónica similar a la de truenos en un cielo despejado que sacudieron ventanas y los nervios de quienes vivieron la escena.
El fenómeno también fue captado por radares meteorológicos doppler, que detectaron posibles fragmentos cayendo en una zona comprendida entre Willowbrook y Northgate Crossing.
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