El analista político y fundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, Benigno Alarcón, ofreció declaraciones sobre la designación de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la reforma penal y la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática en la Mesa de Análisis de Abriendo Puertas conducido por Margarita Oropeza.
De la importancia de la renovación del Tribunal Supremo de Justicia: "En un proceso de transición que pareciera controlado desde afuera, o por lo menos tiene la pretensión de ser controlado desde afuera, una de las cosas que se busca en este momento es la restitucionalización (…) y pareciera que aquí si de alguna manera no operan otros factores podemos tener una repetición de la historia porque (…) el gobierno por supuesto hace su juego, el gobierno hace su tarea, y trata de controlar el proceso (…) con una doble intención. En primer lugar, tratar de que un nuevo Tribunal Supremo de Justicia no salga del control del gobierno y, en segundo lugar, si se produce una transición en el país, poder garantizarse de alguna manera el control sobre las consecuencias que se pueden producir con posterioridad a ese proceso de transición"
Acerca del fin de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática: "Yo no sabía que la amnistía y la reconciliación tenían fecha de caducidad (…). La Ley de Amnistía, al final del día, lo que se convirtió fue en un instrumento, primero para reducir la presión que venía desde afuera, concretamente desde los Estados Unidos por la liberación de los presos políticos y después, se convirtió en un mecanismo de administración del miedo y de la represión (…); aquí hay un tema adicional, y es que eliminar la Ley de Amnistía manda una señal. Y básicamente la señal en un país donde las movilizaciones están aumentando (…) estamos mandando la señal de que la represión no ha terminado, de que la Ley de Amnistía ya no existe y cuidado si alguien cruza la raya roja, porque ya no hay amnistía. Yo creo que aquí hay un mensaje político detrás de esa eliminación".
Sobre la apatía que siente la gente ante el Poder Judicial: "Esto lo que refleja es una profunda desconfianza hacia la Asamblea Nacional, que ese es otro de los problemas que tenemos. ¿Por qué? Porque al final del día han visto una trayectoria que no les resulta confiable (…); este tema tan importante para la democracia, que es la separación de poderes, esto que en inglés llaman los check and balances, los contrapesos y balances, aquí se perdió hace mucho tiempo (…). Lo que se está tratando de hacer es controlar la justicia y creo que eso no hay nada que pueda estar más divorciado y pueda ser más contrario a los principios democráticos que tratar de controlar las instituciones que justamente controlan al ejecutivo y las instituciones que justamente garantizan justicia para todos independientemente de que sean gobierno o sean oposición o sea el ciudadano de pie"
Acerca de la transición en Venezuela: "Vamos hacia un proceso de transición política en Venezuela. Yo creo que quienes actualmente gobiernan el país tienen una gran oportunidad en las manos de que ese proceso de transición llegue a un final feliz para todos, incluido para quienes hoy son gobierno y mañana posiblemente van a hacer oposición (…); el respeto al marco jurídico, el respeto a los principios democráticos puede abrir la compuerta para que quienes hoy gobiernan mañana puedan seguir haciendo política (…). Lo que tenemos que evitar a toda costa es que las decisiones equivocadas de hoy –para tratar de mantenerse en el poder por las buenas o por las malas, como decía algún actor político en su momento- resulta que no terminen saboteando y haciendo imposible la reconciliación futura y la amnistía del país".
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