Una investigación constató la existencia de diferencias entre hombres y mujeres en relación con los efectos del riesgo genético de la esquizofrenia, lo que pone de manifiesto la importancia de considerar esta variable.
El estudio, elaborado conjuntamente por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Barcelona (UB), ambas en España, fue publicado en Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry, informaron en un comunicado.
Según la visión dimensional de los trastornos mentales, la psicosis se expresa en un continuo que va desde rasgos y experiencias subclínicas leves presentes en la población general (esquizotipia) hasta síntomas clínicos en pacientes diagnosticados de la enfermedad.
Numerosos estudios exploraron el vínculo genético entre la esquizofrenia y sus expresiones subclínicas, pero los resultados fueron inconsistentes.
Un equipo colaborativo e interdisciplinar liderado por las doctoras Nieves Vidal-Barrantes, de la UAB, y Araceli Rosa, de la UB, investigadoras del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), abordó esta cuestión.
También, analizó el papel del sexo en esta relación entre genética y expresiones subclínicas de la esquizofrenia, en una muestra de casi 1.200 universitarios.
El estudio no halló una asociación clara entre la carga genética relacionada con la esquizofrenia (estimada a través de puntuaciones de riesgo poligénico, una medida del riesgo individual para desarrollar la enfermedad, que viene dada por la presencia de múltiples variantes genéticas de riesgo relacionadas con la esquizofrenia) y los rasgos subclínicos.
Sin embargo, al analizar las diferencias entre sexos se observó que, en los varones, el riesgo genético de esquizofrenia se asocia específicamente con la dimensión positiva de la esquizotipia, que incluye, por ejemplo, tener creencias extrañas y experiencias perceptivas inusuales.
Este patrón no se observó en las mujeres, lo que sugiere que la expresión subclínica del riesgo genético podría diferir según el sexo.
Los resultados, que forman parte de la tesis doctoral de Patricia Mas Bermejo, destacan la necesidad de considerar las diferencias de sexo en estudios genéticos y clínicos futuros.
Las autoras consideran que "la asociación específica observada en hombres podría estar relacionada con diferencias en factores no genéticos, como el entorno, que modularía la expresión del riesgo genético".
"Además, estas diferencias reflejan patrones observados en pacientes con esquizofrenia, en los que los hombres tienden a presentar síntomas clínicos distintos a las mujeres, un peor funcionamiento premórbido y un inicio más precoz de la enfermedad", añadieron.
Aunque no se encontró una evidencia concluyente de una fuerte base genética compartida entre la esquizofrenia y sus fenotipos subclínicos, este estudio abre nuevas preguntas y direcciones para investigar cómo las variantes genéticas y los factores ambientales interactúan de forma diferenciada según el sexo.
EFE