Entre muchas de las virtudes del olfato se encuentra la de ayudar a modular el estado emocional; mejorar la salud mental y, además, remonta a momentos vividos. Laura López-Mascaraque, profesora de investigación en el Centro de Neurociencias Cajal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica que las únicas neuronas que se encuentran en el exterior del cuerpo están en la parte superior del nariz.
Estas neuronas están en una zona que se llama el epitelio olfativo, donde se ubican cientos de miles de ellas. Y con una característica "muy especial" porque son de las pocas neuronas que se regeneran cada 40 o 60 días.
"A diferencia de otros, que los pierdes y no hay forma de evitarlo, si tú entrenas el sentido del olfato puedes tener una neurogénesis con una edad bastante avanzada. De hecho, se ve en perfumistas y enólogos, que con una edad considerable tienen una paleta de aromas realmente espectacular", afirma la neurocientífica.
Los olores en el cerebro
Cada vez que se respira, entran por la nariz moléculas volátiles, que activan unos receptores en esas neuronas olfativas. Y cada una de esas neuronas tiene unos receptores específicos, no todas conectan con todo, lo que hace que, a través del axón (prolongación de la neurona encargada de transmitir los impulsos nerviosos), lleguen el bulbo olfativo, que es donde esa información química se transforma en información eléctrica.
Desde el bulbo olfativo, a diferencia de otros sentidos que pasan por el tálamo -una zona central del cerebro-, van directamente hacia la corteza olfativa que se encuentra dentro del denominado sistema límbico o cerebro emocional, detalla López-Mascaraque. En el sistema límbico, continúa la investigadora, conectan directamente con dos estructuras importantes, que son la amígdala y el hipocampo. La amígdala está a cargo de las emociones, y el hipocampo, de la memoria.
Y de ahí la información llega la corteza prefrontal, donde se integra con el resto de las percepciones sensoriales. En ese proceso se percibe un olor que puede llevar a recordar un episodio vivido.
EFE.