Estados Unidos ha creado un esquema de externalización migratoria que involucra al menos a otros 35 Estados, mediante el cual ha expulsado a terceros países a alrededor de 23.000 personas, denunciaron este lunes expertos en derechos humanos de Naciones Unidas.
Este esquema expone a miles de migrantes al riesgo de sufrir tortura, persecución y otras violaciones de sus derechos fundamentales, indicaron 23 relatores y especialistas en un comunicado conjunto, en el cual no especificaron en qué periodo fueron expulsadas de territorio estadounidense esas 23.000 personas.
Los acuerdos firmados por gobiernos de todo el mundo «para recibir aviones cargados de migrantes y refugiados expulsados de Estados Unidos» violan el principio de no devolución (non-refoulement), agregaron los firmantes.
«Debido a su falta de transparencia, estos acuerdos quedan en gran medida fuera de la supervisión democrática y del monitoreo independiente de derechos humanos», señalaron en el documento.
Entre las naciones involucradas en este esquema de externalización migratoria que denuncian los expertos se encuentran países latinoamericanos como Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y República Dominicana.
Los especialistas, encabezados por el relator especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Gehad Madi, conminaron a los países de la lista a suspender de inmediato estos convenios, así como a restablecer el acceso a procedimientos de asilo justos y eficaces.
Según denunciaron, algunos acuerdos contemplan únicamente una recepción temporal seguida de una nueva expulsión a un tercer país, lo que en ocasiones implica presiones y amenazas a los migrantes para que soliciten regresar a su territorio de origen pese a los riesgos que ello podría conllevar para su integridad.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el presidente Donald Trump ha buscado suscribir este tipo de acuerdos para acelerar las deportaciones, una de sus principales promesas electorales.
El Gobierno estadounidense pidió la semana pasada a la Corte Suprema de ese país que le permita continuar deportando migrantes a naciones distintas a sus lugares de origen, después de que el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito hiciera efectiva la decisión de un juez federal de Boston contra las deportaciones rápidas a terceros países.
EFE