Tras dos décadas de denuncias, la Justicia de Panamá emitió esta semana los primeros fallos de reparación a las víctimas del envenenamiento masivo con dietilenglicol, una sustancia industrial que se usó en un jarabe para la tos elaborado por el seguro social que causó centenares de muertes.
Se trata de una de las peores tragedias de su tipo en el mundo y con origen en una cadena de suministros internacional plagada de falsificación y negligencia, como determinó un informe de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según datos de las víctimas, se estima que más de 800 personas han fallecido y centenares padecen de lesiones crónicas por este envenenamiento, que salió a luz en octubre de 2006 luego de que entre 2004 y ese año se distribuyera el jarabe que resultó tóxico porque la Caja del Seguro Social (CSS) lo formuló con dietilenglicol, un refrigerante de uso industrial.
Este lunes, el Supremo panameño informó que ordenó el pago de una indemnización por daños morales a tres víctimas, de 25.000 dólares a cada una, y que el Seguro Social les presente disculpas públicas por escrito, entre otras medidas.
La máxima corte tramita en total 472 demandas de indemnización en contra del Estado por este caso, por el que una docena de exfuncionarios de Seguro Social y empresarios fueron procesados y cinco finalmente sentenciados a entre 1 y 5 años de prisión.
EFE