Investigadores relacionan problemas alimentarios en el embarazo con mayor riesgo respiratorio en la infancia
Salud
Investigadores relacionan problemas alimentarios en el embarazo con mayor riesgo respiratorio en la infancia
1-Enero-2026 5:16
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Un estudio de la Universidad de Turín (Italia), publicado en la revista Thorax, reveló que los trastornos alimentarios en mujeres embarazadas están relacionados con un mayor riesgo de asma y sibilancias en sus hijos, independientemente del tipo de trastorno, la presencia de depresión o ansiedad coexistentes o el momento de exposición.
Los investigadores instan a incluir apoyo específico en la atención médica de las futuras madres con estas afecciones, con el objetivo de mejorar la salud respiratoria de los niños. Hasta ahora, la mayoría de los estudios se habían centrado en depresión, ansiedad y estrés, con escasa evidencia sobre los efectos de los trastornos alimentarios en la salud física infantil.
Para fortalecer la base científica, se analizaron datos de 131.495 pares de madre e hijo de siete cohortes europeas de la Red de Cohortes Infantiles de la UE (EUCCN). Los resultados mostraron que un trastorno alimentario antes del embarazo se asoció con un aumento del 25% en el riesgo de sibilancias en edad preescolar y del 26% en el riesgo de asma en edad escolar.
La prevalencia de trastornos alimentarios maternos antes del embarazo osciló entre el 1% y el 17%, mientras que la de depresión o ansiedad coexistente alcanzó entre el 11% y el 75%. En los niños, las sibilancias en edad preescolar variaron entre el 21% y el 50%, y el asma en edad escolar entre el 2% y el 17,5%.
Aunque los riesgos se redujeron ligeramente al excluir a las madres con depresión o ansiedad, se observaron asociaciones consistentes con el asma infantil tanto para anorexia como para bulimia, mientras que las sibilancias se relacionaron principalmente con la bulimia.
Los autores advierten que se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden establecer conclusiones firmes sobre causa y efecto, y recuerdan que la prevalencia de estas afecciones varió ampliamente entre las cohortes analizadas.