En un avance inédito para la ingeniería sostenible, China ha puesto en marcha la construcción de un "superpuente animal" ubicado en Qinzhou, diseñado exclusivamente para mitigar el impacto ambiental del canal de Pinglu.
La estructura, que tendrá 240 metros de largo y 20 de ancho, servirá como un corredor verde para conectar áreas naturales fragmentadas por el ambicioso proyecto hidráulico de la región.
A diferencia de los puentes convencionales, este paso estará cubierto con tierra y vegetación autóctona para simular una extensión del hábitat natural, permitiendo que especies como el gato leopardo y la ardilla de vientre rojo se desplacen sin estrés ni alteraciones en sus patrones de movimiento.
El diseño prioriza la exclusividad faunística al eliminar completamente la presencia humana en el trayecto, lo que reduce el riesgo de accidentes y pérdida de biodiversidad en los ecosistemas locales.
Con esta iniciativa, China busca revertir los efectos de la fragmentación del hábitat, favoreciendo el intercambio genético y la resiliencia de las especies frente a los cambios ambientales, consolidando así un cambio de paradigma en la planificación de grandes obras de infraestructura.
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