A 17 días del ataque perpetrado por Estados Unidos contra territorio venezolano, el debate sobre el futuro energético del país cobra mayor relevancia. En Entrevista Venevision, Reinaldo Quintero, experto petrolero y presidente de PetroPymi, analizó el impacto del nuevo orden mundial y la inminente reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Quintero enfatizó que, más allá de modificar artículos, el foco debe estar en la aplicación estricta de los artículos 5 y 18, los cuales regulan el contenido nacional. El experto propuso un plan pragmático: "Debemos incorporar al menos 100.000 personas por cada 500.000 barriles de crecimiento en la producción. Esto generaría medio millón de empleos directos e indirectos en la cadena de valor".
Para el presidente de PetroPymi, el objetivo no es solo la extracción, sino la creación de soluciones locales: "Los empresarios estamos obligados a traer agua, no a pedirla. Debemos generar economías nacionales que den sustentabilidad a las mejoras salariales y a la calidad de vida que demanda el país".
Ante las interrogantes sobre una posible "privatización", Quintero fue tajante al descartar que la reforma signifique revertir la nacionalización.
"La soberanía y la propiedad de los yacimientos pertenecen a la Nación por mandato constitucional desde 1829. Lo que se discute es el pragmatismo: cómo el sector privado y el público se acoplan mediante cuatro modelos: Licencias, Empresas Mixtas, Contratos de Participación Productiva y Alianzas de Servicios".
Respecto al interés de la administración de Donald Trump en el crudo venezolano, Quintero señaló que la realidad técnica se impuso sobre la retórica. "Estados Unidos necesita el crudo pesado venezolano para sus refinerías del Golfo de México; solo tienen reservas propias para pocos años. En su discurso, Trump mencionó 27 veces la palabra petróleo y ninguna la palabra democracia; eso nos obliga a los venezolanos a actuar con responsabilidad frente a la mayor reserva de energía del planeta".
El experto subrayó que para financiar los servicios públicos, los aumentos de salario y la industrialización, es imperativo llevar la producción de los 1.130.000 barriles diarios (promedio de diciembre 2025) a una meta de 1.500.000 barriles en el corto plazo.
Finalmente, hizo un llamado a la diplomacia de paz contemplada en la Constitución: "Lidiamos con potencias nucleares y un orden mundial en reconfiguración. Nuestro mejor negocio no es el oro ni el petróleo, es la paz y el intercambio en términos de igualdad soberana".
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