La transformación hacia lo digital ha cambiado la manera de leer y escribir, pero esto ha traído consigo interrogantes sobre su efecto en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.
Estudios recientes sugieren que escribir a mano puede ser más beneficioso para la retención de información y el pensamiento crítico en comparación con teclear. La actividad cerebral durante la escritura manual es más compleja, lo que favorece un aprendizaje más profundo.
La lectura en papel parece ofrecer una mejor comprensión lectora que la lectura digital, especialmente en textos informativos. Esto es especialmente importante dado el creciente uso de dispositivos digitales en la educación.
La escritura manual no solo tiene beneficios cognitivos, sino que también es un acto que conecta con el pensamiento interno y permite procesar información de manera más reflexiva.
Actualmente, algunos países están reconsiderando su enfoque educativo, priorizando el uso de libros de texto y escritura manual para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes.
El impacto de estas prácticas se extiende más allá de la educación infantil, afectando las competencias laborales y el desempeño profesional. El desafío no es eliminar la tecnología, sino encontrar un balance que permita aprovechar sus ventajas sin sacrificar habilidades fundamentales.
Verónica Pantoja, directora del Magíster en Neurociencias de la Educación de la Universidad Mayor de Chile, enfatiza que el uso de tecnología no disminuye la inteligencia. Sin embargo, subraya la necesidad de combinar estrategias que fomenten habilidades que pueden verse comprometidas por el uso excesivo de dispositivos digitales.
A pesar de la digitalización en las escuelas y universidades, la evidencia sugiere que el papel y el bolígrafo siguen siendo esenciales en procesos cognitivos fundamentales. El verdadero avance educativo podría no ser una elección entre lo digital y lo analógico, sino una integración inteligente basada en la evidencia científica.
Por ejemplo, en una clase de ciencias, los estudiantes podrían tomar apuntes a mano para facilitar la retención de información y fomentar un aprendizaje más profundo, mientras que, para redactar un informe final sobre un experimento, podrían utilizar herramientas digitales que les permitan investigar y presentar sus hallazgos de manera más efectiva. Así, se aprovechan las ventajas de ambos métodos.
Con información de: El Mercurio | Especial Noticias Venevision