El cerebro humano no espera a que una oración termine para entenderla. Por el contrario, anticipa su estructura en tiempo real, incluso cuando aún falta información. Así lo revela un estudio internacional liderado por la Waseda University, que aporta nuevas claves para comprender por qué aprender un idioma puede resultar tan exigente.
Este hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Language Sciences, se basa en una idea central: mientras escuchamos, el cerebro no solo procesa palabras, sino que también predice cómo va a continuar la frase. Esa capacidad permite seguir conversaciones fluidas, pero también explica por qué quienes aprenden una segunda lengua suelen sentirse sobrecargados, aun cuando conocen el vocabulario.
Durante la comprensión auditiva, el cerebro construye lo que se conoce como la estructura sintáctica de una oración —es decir, la forma en que las palabras se organizan para tener sentido— antes de contar con todos los datos.
En términos simples, es como si al escuchar “Si mañana llueve…”, el cerebro ya empezara a anticipar posibles continuaciones, como “no salimos” o “llevo paraguas”, incluso antes de que se complete la frase.
Para estudiar este fenómeno, el equipo dirigido por la profesora Chie Nakamura utilizó tecnología de seguimiento ocular dentro del llamado “paradigma del mundo visual”, un método que permite observar hacia dónde miran las personas mientras escuchan una oración, revelando cómo procesan el lenguaje en tiempo real.
El experimento incluyó hablantes nativos de inglés, nativos de japonés y japoneses aprendiendo inglés como segunda lengua, con colaboración de investigadores del MIT, la Universidad de Osaka y la Universidad Miyagi Gakuin.
Los resultados mostraron que las personas tienden a elegir una interpretación de la oración incluso cuando todavía es ambigua.
“Nuestro cerebro construye activamente la estructura de la oración a medida que la frase avanza, anticipando su posible continuación”, explicó Nakamura.
Este proceso funciona como un “motor predictivo”, que se ajusta según el idioma que cada persona habla. Es decir, el cerebro aprende patrones y los usa para adelantarse a lo que viene.
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