El dolor constante que no cede con el reposo nocturno y la presencia de inflamación en zonas específicas representan las principales señales de alerta de un tumor óseo primario, una patología poco frecuente que suele confundirse con molestias musculoesqueléticas comunes.
El doctor César Chacón explicó que estas neoplasias se originan directamente en los tejidos del hueso, a diferencia de las metástasis óseas, que ocurren cuando células cancerosas provenientes de otros órganos como mama, próstata, pulmón, riñón y tiroides migran al sistema óseo a través del torrente sanguíneo.
El especialista destacó la importancia de acudir a una evaluación médica si se presentan las siguientes manifestaciones o señales de alerta:
· Dolor musculoesquelético continuo, que no cesa con reposo físico ni durante el descanso nocturno.
· Aumento de volumen persistente y masas duras al tacto en un lugar específico del cuerpo.
· En los niños, dolencias nocturnas que persisten.
· Aparición y crecimiento visible de venas en la zona afectada por el tumor óseo.
El doctor Chacón indicó que esta afección oncológica puede manifestarse en cualquier etapa de la vida. En la infancia y adolescencia, el osteosarcoma representa más del 50 % de los casos y el sarcoma de Ewing abarca cerca del 30 % de los diagnósticos.
Explicó que el osteosarcoma suele localizarse en la rodilla y zonas cercanas a esta articulación, así como también en el hombro, “Este tipo de neoplasias tiene una alta capacidad para hacer metástasis en otros tejidos del cuerpo”.
En cuanto al sarcoma de Ewing, la terapia más indicada es la quimioterapia “con buena respuesta a este tratamiento. Explicó que este tipo de cáncer tiende a ser confundido con una infección, como una osteomielitis -infección del hueso- o un absceso, ya que puede ocasionar fiebre y enrojecimiento en la zona, pero el diagnóstico se confirma con estudios de laboratorio y radiografía.
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