El Supremo de Estados Unidos redujo este miércoles históricas protecciones electorales a las minorías raciales y étnicas en la Ley de Derecho al Voto (VRA, en inglés), en un año marcado por los comicios de mitad de mandato de la Administración Trump.
Grupos minoritarios latinos y afroamericanos cuestionaron el fallo del Supremo, que -consideran- debilita el electorado de sus comunidades, en medio de una campaña iniciada por el presidente Donald Trump en 2025 en Texas, que busca rediseñar los mapas electorales de varios estados, cinco años antes de lo usual.
El Tribunal Supremo de EE.UU. anuló este miércoles el mapa electoral del Legislativo de Luisiana, al argumentar que su diseño se basó excesivamente en criterios raciales, un éxito para los republicanos y que supone una derrota para organizaciones de derechos civiles en todo el país.
Para Héctor Sánchez Barba, presidente de Mi Familia Vota, la decisión "revierte décadas de avances arduamente conquistados, dedicados a garantizar que cada ciudadano -independientemente de su raza- posea una voz equitativa en nuestra democracia y una representación justa".
El activista subrayó que la decisión tendrá un efecto "devastador" sobre los latinos, porque elimina la parte que prohibía a los estados "incurrir en la práctica ilícita de fragmentar a los grupos minoritarios raciales y lingüísticos, a través de los distritos electorales, con el fin de debilitar su fuerza colectiva de voto".
El fallo "despoja a los votantes de raza negra de una representación justa y equitativa, y dificulta que las personas de otras comunidades históricamente excluidas hagan oír sus voces en temas como la vivienda asequible, los empleos bien remunerados, la atención médica de calidad y la seguridad en sus comunidades", señaló, por su parte, el grupo civil 'All Voting is Local'.
Tras el fallo del Supremo, el Legislativo de Florida avanzó en el nuevo mapa electoral, que según Voto Latino, podría arrebatar hasta cuatro escaños a los demócratas.
EFE.