Rusia anunció este lunes una campaña de bombardeos contra los centros de mando y las empresas de la industria militar en Kiev en respuesta al reciente «ataque sangriento» contra una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk y conminó a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático a que abandonen «cuanto antes» la capital ucraniana.
«Dada la situación, las Fuerzas Armadas de Rusia proceden al consecuente lanzamiento de ataques sistemáticos contra las empresas de la industria militar ucraniana en Kiev», lo que incluye aquellos lugares donde se proyectan y fabrican los drones, y se prepara su lanzamiento, señala el comunicado de Exteriores.
La nota oficial añade que «los ataques se realizarán contra los centros de toma de decisiones y los puestos de mando».
Moscú denunció «la naturaleza nazi y terrorista» del gobierno ucraniano, que lanza «intencionadamente» ataques contra civiles «sin detenerse ante el asesinato a sangre fría de niños».
Además, acusó a Occidente de apoyar al líder ucraniano, Volodímir Zelenski, al suministrarle armamento para cometer «crímenes» en violación del derecho internacional y humanitario, que garantiza la defensa de la población civil en el caso de conflictos armados.
Moscú ya había llamado a los extranjeros y al personal diplomático a abandonar la capital ucraniana antes de la conmemoración del Día de la Victoria, que se celebró el pasado 9 de mayo, en prevención de un ataque masivo contra la urbe.
El ejército ruso lanzó en la madrugada del sábado al domingo un ataque masivo que incluyó misiles balísticos, de crucero y también hipersónicos, como el temible Oréshnik, además de un millar de drones, después de la muerte el viernes de 21 personas en la residencia estudiantil de Lugansk.
EFE