Estados Unidos acusó este viernes a China de haber realizado «una acumulación masiva y deliberada» de armas nucleares y de perseguir un arsenal similar al suyo o al de Rusia.
«Este aumento es opaco y no está sujeto a ninguna limitación en materia de control de armamento, lo que simboliza el cambio que se ha producido en el entorno estratégico (nuclear) mundial en los últimos 15 años», dijo el subsecretario de Estado para el Control de Armamento del Gobierno estadounidense, Thomas DiNanno.
El alto funcionario participa en una reunión de la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra, la única instancia que existe a nivel mundial que reúne a los países en torno a este objetivo.
La reanudación hoy de las sesiones de este órgano coincide con una situación jamás vista desde inicios de los años noventa, en la que el mundo carece de un tratado entre las dos mayores potencias nucleares para reducir sus arsenales nucleares y mantener un control de estos, tras la expiración anoche del START III.
DiNanno sostuvo que a partir de 2010, cuando se firmó el START III, Estados Unidos y Rusia redujeron sus arsenales estratégicos a mínimos históricos y que en esa época Pekín «tenía un arsenal nuclear relativamente pequeño, coherente con su enfoque de disuasión».
No obstante, aseguró que a partir de ese momento China «aprovechó la oportunidad de la restricción legalmente vinculante de Estados Unidos y Rusia para comenzar a ampliar su arsenal a su propio ritmo», lo que ya en el primer gobierno del presidente Donald Trump era motivo de preocupación.
Agregó que mientras a otros países se les exige transparencia en la Conferencia de Desarme y otras instancias, «China niega las pruebas» y sigue construyendo armas nucleares con el apoyo de Rusia.
«China sigue en camino de tener más de 1.000 ojivas nucleares para 2030», declaró.
EFE.