Los dos grandes incendios forestales que asolan las provincias limítrofes de Madrid y Ávila, en el centro de España, han quemado unas 25.000 hectáreas por el momento, favorecidos por las condiciones atmosféricas, y han obligado a la evacuación de 73.000 personas de numerosos municipios.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este sábado que los dos siniestros, descontrolados y próximos entre sí, pasan a gestionarse como uno solo, de modo que se unificará el mando de la emergencia nacional declarada en la zona.
El general jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Francisco Javier Marcos, justificó la decisión para gestionar de manera conjunta los fuegos y "ganar tiempo" en una situación crítica de miles de hectáreas quemadas.
La gravedad de la situación es tal que el municipio de Cenicientos, donde se instalaría el mando único, tuvo que ser también desalojado y ahora se trasladará a Navalcarnero.
Desde el jueves y especialmente en las últimas horas, ambos fuegos han forzado la evacuación de 38.000 personas de Ávila y unas 35.000 en Madrid, que se añaden a las miles que siguen confinadas en su viviendas.
Los 30.000 nuevos desalojados pertenecen a nueve localidades del valle del río Tiétar, de gran valor medioambiental; siete
de Ávila y dos de Madrid.
La "gran preocupación" y la "prioridad absoluta" en estos momento es "salvar vidas y garantizar las evacuaciones seguras" y hasta el momento no se reportan daños personales relevantes, argumentó ante la prensa el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín.
EFE.