Un centenar de esculturas de balones fueron instaladas en las calles de Guadalajara para prender la fiebre mundialista, en una de las sedes de la Copa del Mundo 2026 que recibirá a cerca de tres millones de turistas de todo el mundo.
Las esculturas, elaboradas en fibra de vidrio, de cerca de 1,8 metros de altura, están intervenidas por artistas locales consolidados y emergentes que mostrarán un poco de la cultura, las tradiciones, el colorido y la identidad de las mexicanas y los mexicanos.
La ciudad se convertirá en una gran cancha, no sólo cuando reciba los cuatro partidos de la fase eliminatoria de la Copa del Mundo, que tendrán lugar en el Estadio Guadalajara, sino en las plazas, parques y sitios turísticos donde serán colocados los balones, explicó Gina Gómez, quien impulsó esta iniciativa.
“La intención es que estén en centros comerciales, que estén en áreas públicas, que estén en avenidas, que todo mundo tenga la oportunidad de vivir y de ver el mundial con otros ojos”, dijo en una entrevista.
Trabajo en equipo, unión y nostalgia
La también presidenta de la organización Mujeres Empoderadas celebró que el proyecto se haya convertido en un trabajo en equipo al reunir esfuerzos del sector cultural, empresarial y gubernamental para mostrar la fuerza y el ingenio de las mexicanas y los mexicanos.
“La gran lección que nos deja es saber trabajar en equipo y esto es se hace como el fútbol, están los artesanos que son los que hacen la fibra, están los artistas, pero están los herreros, estamos los empresarios. Es un proyecto que engloba muchos sectores y que impacta de manera positiva”, expresó.
Julieta Medina, artesana y artista plástica, dijo que el diseño de su balón fue realizado en conjunto con la también artista Aida Hurtado y partió del concepto de unión que caracteriza a todos los equipos de fútbol con su afición.
La artesana señaló que este esfuerzo significó “la unión; primero, porque es un balón que se hizo en colaboración de muchos”, y por los espectadores, porque, añadió, son indispensables “para que el arte exista y tenga voz”.
“Eso es lo que representa para mí básicamente, la unión así como (en) el fútbol”, explicó.
Los balones muestran algo más que arte, pues tienen alma, historias de familias para las que el fútbol es una pasión y una forma de unión.
“Para mi papá es muy importante el Mundial, él fue pequeño cuando estuvo el Mundial del 86 y pues tenerlo ahora, de nuevo, es como esa convivencia familiar, no nada más en la mía, sino porque el fútbol es algo importante para todas las familias de este estado (Jalisco) y de este país”, aseguró.
EFE.