En La Guaira, uno de los estados más afectados por los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, Juan Carlos Bolívar se encontró de pronto trabajando con más de veinte organizaciones de salud que buscaban responder a las necesidades de la población.
Como director de la red hospitalaria del estado, jefe de la sala situacional y punto focal ante el Cluster de Salud subnacional, parte de su trabajo consistió en ayudar a convertir todos esos esfuerzos en una respuesta coordinada.
Juntos, las autoridades sanitarias y las organizaciones analizaron las principales necesidades del estado, revisaron los recursos disponibles y definieron cómo distribuir las intervenciones. Esa coordinación permitió también ampliar la atención hacia Caruao y Carayaca, zonas menos afectadas directamente por los terremotos pero donde persistían necesidades de salud.
Para Bolívar, la comunicación dentro del Cluster Nacional de Salud (CNS), al que describe como un “espacio de encuentro”, ha permitido que las intervenciones de las distintas organizaciones sean más eficaces, tengan un mayor alcance y se eviten duplicaciones.
La experiencia de La Guaira refleja un desafío que se presentó a una escala mucho mayor después de los sismos: cómo convertir la movilización de decenas de organizaciones en una respuesta conjunta que llegue a las personas y lugares que más la necesitan.
En los días posteriores a los terremotos, más de cien organizaciones vinculadas con la salud comenzaron a ejecutar acciones de emergencia en Venezuela. El CNS llegó a reunir a 113 actores, entre organizaciones humanitarias, sociedad civil, instituciones académicas, grupos de voluntarios, Equipos Médicos de Emergencia, autoridades sanitarias y agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas. Tres meses después, 68 organizaciones continúan formando parte de este mecanismo.
El Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) lidera actualmente la coordinación y las mesas técnicas, con el coliderazgo y acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Para reforzar ese trabajo después de los terremotos, la OPS movilizó a Venezuela a Laura Osorio, quien cuenta con más de seis años de experiencia en la coordinación del Cluster de Salud en Colombia.
“Coordinar con responsabilidad implica escuchar, construir, confiar y tejer alianzas”, explica Osorio. “De allí nacen las mejores ideas, teniendo siempre como fin último el bienestar de las personas a quienes acompañamos”.
Cuando llegó al país, un mes después de los terremotos, la respuesta ya estaba en marcha. Uno de los desafíos era la concentración de organizaciones prestando servicios similares de atención primaria en los mismos lugares y sin protocolos estandarizados.
Junto con el MPPS y las Autoridades Únicas de Salud de los estados afectados, el Cluster trabajó para identificar brechas, establecer prioridades territoriales y reorientar las intervenciones.
Las necesidades eran amplias: atención materna, neonatal e infantil; salud sexual y reproductiva; atención primaria; vigilancia epidemiológica; inmunización; enfermedades no transmisibles; salud mental y apoyo psicosocial, entre otras.
“Cuando identificamos de forma conjunta las brechas prioritarias y las estrategias de respuesta junto a las Autoridades Únicas de Salud, bajo lineamientos y protocolos técnicos claros, logramos establecer metas compartidas”, señala Osorio.
NP | Noticias Venevision