La retinopatía diabética representa una de las principales causas de pérdida visual prevenible en la población activa, por eso, el diagnóstico oportuno resulta vital para proteger la salud ocular de los adultos jóvenes.
De acuerdo con la doctora Susana de Curtis esta enfermedad es una complicación ocular grave de la diabetes mellitus: “Mantener niveles altos de glucosa en sangre deteriora progresivamente los vasos sanguíneos de la retina”, la capa sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo. Esa glicemia alta genera isquemia o fugas de líquido, lo que obliga al ojo a crear conductos frágiles que sangran con facilidad.
La especialista advierte que el peligro radica en que esta formación de nuevos vasos es asintomática en etapas iniciales. Solo al alcanzar fases severas, como el Edema Macular Diabético (EMD), se llega al “punto de no retorno”. Los primeros signos a menudo pasan desapercibidos y solo son detectables mediante un examen de fondo de ojo.
La experta enfatiza que el cuidado preventivo se apoya en tres pilares: un control glucémico estricto (hemoglobina glicosilada bajo el 7%), manejo de la presión arterial y una evaluación de fondo de ojo anual, mínimo.
La especialista indicó que, para confirmar la retinopatía diabética, el examen de fondo de ojo debe ser complementado con estudios especializados como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) y la angiografía fluoresceína.
La oftalmóloga señaló que los avances en esta área apuntan al uso de nuevas tecnologías: con la Inteligencia Artificial (IA) se alcanza una precisión superior al 95% en la identificación de signos tempranos de la enfermedad, incluso en etapas subclínicas, ampliando significativamente el acceso al diagnóstico.
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