Dos fuertes réplicas de magnitud 5,8 y 5,7 sacudieron este jueves la isla de Flores, en el sur de Indonesia, donde casi 60.000 personas permanecen desplazadas por temor a nuevos temblores -ya se cuentan más de 3.000- tras el terremoto de magnitud 7,7 del pasado sábado, que provocó 73 muertos y más de 900 heridos.
Alrededor de las 6:45 hora local (22:45 GMT del miércoles), el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que mide la actividad sísmica en todo el mundo, registró una réplica de magnitud 5,8 sobre tierra firme en el noroeste de Flores, isla con unos dos millones de habitantes.
El temblor tuvo su epicentro a 10 kilómetros de profundidad y unos 25 kilómetros al noreste de la localidad de Ruteng, habitada por unas 65.000 personas.
Cuatro horas más tarde, USGS registró un nuevo sismo de magnitud 5,7 a 10 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino y 32,3 kilómetros al noreste de Ruteng.
Conforme a la agencia meteorológica de Indonesia (BMKG, por sus siglas en indonesio), Flores registró entre el sábado y el miércoles 3.002 réplicas de magnitudes de entre 1,1 y 6,2, tras el terremoto de 7,7 que azotó la región hace cinco días.
Según el último balance oficial, la cifra de muertos por el terremoto del sábado se sitúa en 73 y la de heridos en 931, mientras que el número de evacuados sigue ascendiendo debido al temor a nuevas réplicas -muchas de las cuales han sido percibidas por la población- y alcanza ya 59.647.
"Esto se debe a que se producen réplicas importantes con frecuencia (...). Imaginen lo que están pasando los residentes; tienen miedo de entrar en sus casas. Ese es el problema", dijo este jueves el jefe de información de la Agencia de Gestión de Desastres Local (BPBD, por sus siglas en indonesio), Berton SP Panjaitan.
EFE / Noticias Venevision