En un movimiento que señala una nueva fase en la competencia financiera internacional, el presidente de China, Xi Jinping, estableció un objetivo explícito para la moneda nacional: el renminbi (yuan) debe evolucionar hasta convertirse en una unidad internacional ampliamente utilizada y, eventualmente, en una moneda de reserva global de primer orden.
Según información publicada recientemente por el portal financiero Seeking Alpha, esta directriz fue revelada en un ensayo publicado este sábado en Qiushi, la principal revista teórica del Partido Comunista.
En el texto, el líder chino argumenta que China debe construir una moneda «fuerte» que sea utilizada de manera generalizada en el comercio global, la inversión y los mercados de divisas.
Una «potencia financiera»
El objetivo final delineado por Xi es que el yuan sea mantenido por los bancos centrales del mundo como una reserva de valor confiable, desafiando implícitamente la hegemonía actual del dólar estadounidense.
Aunque los comentarios se hicieron públicos esta semana, Seeking Alpha señala que se derivan de un discurso pronunciado originalmente en 2024 ante altos funcionarios regionales.
La decisión de publicarlos ahora sugiere una renovada urgencia en Beijing por blindar su economía frente a las presiones externas y aumentar su influencia geopolítica a través de las finanzas.
Para lograr esto, Xi apuntó a la necesidad de tres pilares fundamentales:
A pesar de la ambición política, los analistas citados en el reporte advierten sobre la brecha entre la retórica y la realidad estructural.
Convertir al yuan en una verdadera moneda de reserva requiere pasos que Beijing ha dudado históricamente en dar, como la apertura total de su cuenta de capital y la plena convertibilidad de la moneda.
Los socios comerciales han instado a China a permitir un tipo de cambio más fuerte, argumentando que la divisa se mantiene artificialmente débil para favorecer las exportaciones. Sin embargo, funcionarios como el vicegobernador Zou Lan, han reiterado que China no busca una devaluación competitiva.
Escepticismo en los mercados
El camino hacia el estatus de reserva no está exento de escepticismo. Expertos financieros destacan que las monedas de reserva no se eligen por decreto político, sino por la confianza del mercado.
China carece de un mercado de bonos lo suficientemente grande, abierto y líquido para soportar la demanda de reserva global. Mientras persistan las restricciones a la movilidad de capitales y los flujos de divisas no sean libres, el yuan podría tener dificultades para escalar más allá de un papel de reserva de nicho, independientemente de las señales políticas emitidas desde Beijing.
Banca y Negocios / Noticias Venevision