El Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol ya tiene un rincón reservado para la historia de Venezuela.
El lanzador Daniel Palencia, pieza clave en el relevo, entregó los tacos con los que subieron al montículo en la gran final, mientras que el capitán y guía del equipo, Salvador Pérez , donó su protector de pecho y sus espinilleras al museo.
A esta iniciativa se unieron las figuras: Wilyer Abreu y Eugenio Suárez, quienes cedieron sus guantes y equipos de protección personal. El propio manager Omar López se desprendió de la gorra oficial que lució durante el triunfo 3-2 sobre la selección estadounidense.
Por si fuera poco, el Jugador Más Valioso del torneo, Maiker García, entregó el casco de bateo con el que recorrió las bases para darle a Venezuela su primera corona mundial. Estas piezas representan el sacrificio y el talento de una generación que puso el nombre del país en lo más alto del béisbol profesional.