Derrotado por el Athletic y aún en pleno proceso de identificación, el Atlético de Madrid afronta la Champions League como una expectativa renovada para Diego Simeone y Julián Álvarez. Su prueba inicial será ante el Liverpool en Anfield, uno de los mejores escenarios del fútbol mundial, donde el conjunto rojiblanco comienza su enésimo asalto a un título único, tan deseado como esquivo a lo largo de toda su historia.
Un año después, el feudo inglés se presenta como el punto de partida, duro e inquietante, para el grupo de Simeone —finalista en 2014 y 2016, y semifinalista en 2017 y 2026—, que jamás ha logrado coronarse en el torneo. La competición es su mayor ambición y su principal desvelo, así como la "obsesión" de una hinchada que aguarda el momento estelar de su equipo tras quedarse a un paso de la final en la última edición frente al Arsenal. Sin embargo, el inicio de curso del Atlético vuelve a estar marcado por los vaivenes de resultados —triunfo 2-0 ante el Málaga, empate 2-2 con el Villarreal, victoria 1-3 sobre el Sevilla y caída 3-0 frente al Athletic Club— y por condicionantes de mercado. Las incorporaciones de última hora como Cristian 'Cuti' Romero o Jonathan David, sumadas al ruido en torno a Julián Álvarez —entre su frustrado traspaso al Barcelona y su puesta a punto física—, obligan al técnico a buscar respuestas inmediatas. La gran incógnita del once en Anfield reside en si el delantero argentino y el 'Cuti' Romero partirán de inicio, mientras persisten las dudas en el lateral izquierdo entre la proyección ofensiva de Alejandro Grimaldo o la solidez defensiva de David Hancko, además de las bajas confirmadas de Alexander Sørloth y Arnau Ortiz.
Enfrente, este Liverpool de Andoni Iraola dista mucho de ser un equipo perfecto o definido y aún se encuentra lejos de su máximo potencial. Tras un verano de profunda reestructuración marcado por las salidas de referentes como Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté, el proyecto de Iraola tiene como piedra angular al francés Bradley Barcola, fichado del Paris Saint-Germain por 140 millones de euros. El técnico vasco trabaja en la implementación de un estilo basado en la presión alta y en la adaptación de sus piezas clave, buscando la mejor versión de figuras como Florian Wirtz, Alexander Isak o Jeremie Frimpong, así como la pareja central ideal para Virgil van Dijk entre Harold Jacquet y Araujo. Pese a estar en fase de construcción, el cuadro británico encara la cita con la obligación de demostrar su valía en Europa, su gran asignatura pendiente durante las últimas dos campañas.
EFE / Noticias Venevision