Un innovador estudio liderado por especialistas de tres instituciones educativas europeas ha revelado que la exposición a la luz solar no solo mejora el estado de ánimo, sino que es fundamental para la regulación de la glucosa y el metabolismo en pacientes con diabetes tipo 2.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista Cell Metabolism, sugiere que la dependencia actual de la iluminación artificial podría estar contribuyendo al aumento de enfermedades metabólicas.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron a un grupo de voluntarios mayores de 65 años en ambientes controlados. El estudio comparó dos escenarios opuestos con variables idénticas de alimentación y ejercicio:
Escenario A: Espacios con grandes ventanales y luz natural.
Escenario B: Ambientes cerrados con iluminación LED convencional.
"Pasamos gran parte de nuestros días bajo luz artificial, que tiene un espectro mucho más estrecho que la luz solar", explicó Joris Hoeks, profesor de la Universidad de Maastricht. El experto señaló que la luz natural es mucho más eficaz para sincronizar nuestro reloj biológico con el entorno.
Al finalizar las pruebas, los científicos observaron beneficios tangibles en quienes recibieron luz solar:
Niveles de glucosa estables: El azúcar en la sangre se mantuvo en niveles normales por más tiempo y con menos picos de variabilidad.
Mejor quema de grasas: El metabolismo oxidativo de las grasas mostró una mejoría notable.
Descanso reparador: Los niveles de melatonina fueron ligeramente más altos por la noche, favoreciendo el ciclo del sueño.
Aunque el estudio contó con una muestra pequeña, representa la primera evidencia científica que vincula directamente la luz del día con una mejor salud metabólica. Los autores insisten en que el próximo paso es evaluar estos efectos en condiciones de vida real, pero invitan a los pacientes a buscar espacios abiertos como una herramienta complementaria y gratuita para el control de su condición.
Con información de: EFE