La Organización Panamericana de la Salud ha emitido una nueva alerta epidemiológica debido a la transmisión sostenida de la fiebre amarilla en diversas regiones de Sudamérica durante el año 2026. La preocupación de las autoridades sanitarias radica en que el virus se está detectando en áreas que van más allá de los focos tradicionales de la cuenca amazónica, alcanzando zonas geográficas sin antecedentes recientes de transmisión.
Este fenómeno ha sido observado desde finales del año pasado en lugares como el estado de São Paulo en Brasil y el departamento de Tolima en Colombia, lo que incrementa el riesgo de una propagación urbana a través del mosquito Aedes aegypti.
El balance de la situación es crítico, considerando que durante el año 2025 se notificaron 346 casos confirmados y 143 fallecimientos en siete países de la región, destacando una elevada tasa de letalidad del 41%. Colombia y Brasil registraron las cifras más altas de contagios y decesos, seguidos por Perú y Venezuela.
En lo que va de las primeras siete semanas de 2026, la tendencia se mantiene con 34 casos humanos y 15 fallecimientos distribuidos entre Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela, lo que ha llevado a la organización a mantener el nivel de riesgo para la salud pública en las Américas como alto.
Ante este escenario, la organización refuerza el llamado a los Estados Miembros para fortalecer la vigilancia epidemiológica y la detección temprana de casos graves. Se ha enfatizado que la gran mayoría de los pacientes confirmados en este periodo no contaban con la inmunización correspondiente, a pesar de que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad.
Una sola dosis de la vacuna proporciona protección de por vida, por lo que es imperativo que los países alcancen coberturas de al menos el 95% en las poblaciones expuestas para evitar brotes de rápida propagación en centros poblados.
Finalmente, la autoridad sanitaria internacional recomienda a los viajeros vacunarse al menos diez días antes de visitar zonas donde la enfermedad circula de forma habitual. Asimismo, insta a los gobiernos a monitorear la aparición de la enfermedad en primates no humanos, ya que la muerte de estos animales suele ser una señal temprana de la circulación del virus en el ambiente.
La organización continuará brindando apoyo técnico y manteniendo reservas estratégicas de vacunas para responder oportunamente ante la evolución de esta emergencia sanitaria regional.
Con la información de: OPS