Un reciente estudio global publicado en la revista eClinicalMedicine ha revelado que dos sustancias químicas utilizadas para dar flexibilidad al plástico están relacionadas con casi 2 millones de nacimientos prematuros y la muerte de 74.000 recién nacidos durante el año 2018.
Los compuestos identificados son el ftalato de di-2-etilhexilo (DEHP) y el ftalato de diisononilo (DiNP), pertenecientes a la familia de los ftalatos, los cuales actúan como disruptores endocrinos al interferir con el sistema hormonal humano.
Según la investigación liderada por el Dr. Leonardo Trasande, de la Facultad de Medicina de la NYU, estos químicos pueden alterar la función de la placenta, provocando inflamación y la rotura prematura de membranas antes de la semana 37 de gestación. El problema se agrava en las unidades neonatales, donde los bebés prematuros sufren una exposición adicional debido al uso extensivo de tubos y dispositivos médicos plásticos necesarios para su tratamiento.
Para minimizar los riesgos, los expertos recomiendan evitar el uso de microondas o lavavajillas con recipientes plásticos, ya que el calor facilita la filtración de estas sustancias hacia los alimentos. Asimismo, sugiere priorizar productos de cuidado personal etiquetados como "libres de ftalatos" y evitar aquellos que contengan "fragancias" genéricas, un término que suele ocultar la presencia de estos aditivos químicos en su composición.
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