Las principales ciudades de Pakistán han amanecido este miércoles tomadas por un fuerte dispositivo policial ante la llegada de la víspera de Año Nuevo, una festividad que las autoridades intentan controlar para evitar la peligrosa tradición de recibir el año con disparos al aire.
«Al igual que el año pasado, se ha reforzado la seguridad en las principales ciudades del país, aunque ya esté prohibido disparar al aire», dijo a EFE el portavoz del Ministerio del Interior paquistaní, Rafi Ullah.
Además de con disparos, quienes celebran la entrada del año nuevo en Pakistán lanzan fuegos artificiales, hacen sonar trompetas o vuvuzelas y conducen, en ocasiones de manera temeraria y muy ruidosa, sus vehículos.
El año pasado, treinta personas resultaron heridas por disparos durante la víspera de Año Nuevo.
Según el Ministerio del Interior de Pakistán se han desplegado equipos de agentes adicionales en Islamabad y en las capitales de las provincias del país, incluida en la Cachemira bajo control paquistaní.