El presidente colombiano, Gustavo Petro, se despidió este lunes de las tribunas, a 18 días de entregar el poder, con un firme llamado a una huelga general indefinida si el Gobierno electo de Abelardo de la Espriella deroga sus reformas. Durante la jornada del 20 de julio, el mandatario aprovechó para defender el balance de sus cuatro años de gestión.
El Día de la Independencia comenzó con el último desfile militar presidido por Petro como jefe de Estado. El acto se celebró por primera vez en Ciudad Bolívar, uno de los sectores más poblados y populares del sur de Bogotá, donde miles de personas presenciaron el paso de más de 6000 integrantes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Al finalizar la parada militar, los asistentes se acercaron a la tarima principal entre consignas de «¡Petro se queda!». Desde allí, el mandatario pronunció su último discurso multitudinario antes de dejar la Presidencia el próximo 7 de agosto.
«No se dejan quitar una reforma por un Congreso; se va a huelga general indefinida», arengó el mandatario ante la multitud.
Petro reiteró que su salida del poder será una despedida «transitoria», pues asumirá el liderazgo de su partido, el Pacto Histórico, desde la oposición. Asimismo, volvió a sostener que las elecciones estuvieron marcadas por un fraude y anunció que demandará los resultados para intentar demostrar que el candidato oficialista, Iván Cepeda, fue el vencedor. Según el jefe de Estado, De la Espriella resultó electo con el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, y de su secretario de Estado, Marco Rubio.
Horas después, Petro se trasladó al Capitolio Nacional para instalar el nuevo periodo de sesiones ordinarias del Congreso. En un ambiente dividido, la bancada del Pacto Histórico desplegó carteles de respaldo al presidente, mientras que el representante Luis Carlos Rúa acudió disfrazado de «elefante blanco» en protesta por obras inconclusas.
En una alocución de casi dos horas, el jefe de Estado destacó sus logros socioeconómicos.
Indicadores sociales: Aseveró que Colombia cierra su administración con los niveles más bajos de pobreza, desempleo y desigualdad de las últimas décadas, y garantizó que ejercerá el cargo «hasta que el otro se ponga su banda».
Economía y salud: Reivindicó el crecimiento del sector agrícola frente a la dependencia petrolera y defendió los avances sociales, a pesar de que varias de sus reformas no fueron aprobadas y a pesar de la crisis en el sector salud.
Relaciones exteriores: Cuestionó la decisión del Gobierno electo de restablecer nexos diplomáticos con Israel, tildó de «genocidio» la ofensiva militar en Gaza y rechazó que la próxima administración pretenda revertir su política internacional.
Tensiones geopolíticas con Estados Unidos
Petro dedicó el tramo final de su intervención a defender su estrategia antidrogas. Aseguró que su administración logró la mayor incautación de cocaína de la historia y que enfocar la persecución en los grandes capos redujo las bajas en las fuerzas de seguridad.
Respecto a las sanciones de Washington —que lo incluyó en la «Lista Clinton» de la OFAC y le revocó el visado por presuntos nexos con el narcotráfico—, Petro reiteró su rechazo a los señalamientos y atribuyó las medidas a su firme oposición al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu:
«Yo me sigo oponiendo a Netanyahu, así me encierren en una cárcel de Estados Unidos», afirmó el mandatario, quien aseguró no temer a una eventual extradición y reveló que el presidente Donald Trump suele llamarlo personalmente «Goodman».
EFE / Noticias Venevision