El gigantesco hallazgo de restos de un enorme tiranosaurio respaldan su posible origen en Estados Unidos tras el análisis de una tibia de 96 centímetros de largo encontrada en la Formación Kirtland, ubicada en la Cuenca San Juan de Nuevo México, famosa por sus abundantes fósiles.
Según el estudio publicado en Scientific Reports, el hueso presenta proporciones robustas que estiman un peso corporal de aproximadamente 4.700 kilos, situándose como un familiar muy cercano de los Tyrannosaurini .
Este hallazgo es clave para la paleontología, ya que indica que mientras especies más pequeñas habitaban el norte del continente, los linajes gigantes ya dominaban el sur millones de años antes de la aparición del famoso Sue, el esqueleto de Tyrannosaurus rex más grande y completo. Los investigadores de la Universidad de Bath señalan que, aunque se requiere encontrar más piezas del esqueleto para una identificación definitiva, la morfología de este fósil se vincula directamente a los gigantes del Cretácico con un antepasado común del sur de Norteamérica, resolviendo parte del enigma sobre su evolución.
EFE.