Las catastróficas inundaciones que arrasaron Nepal a finales de agosto, dejando al menos 1.400 muertos, amenazan el empleo de unas 21.400 personas y han paralizado rutas clave para su comercio transfronterizo con China, advirtió este jueves la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En su evaluación preliminar, la OIT estima que unas 21.400 personas empleadas viven en un radio de cuatro kilómetros de la zona cartografiada afectada por las inundaciones.
La destrucción de viviendas, lugares de trabajo, carreteras, puentes e infraestructuras energéticas ha perturbado la actividad económica y la capacidad de los trabajadores para desplazarse hasta sus puestos de trabajo, mercados y servicios esenciales, informa la evaluación.
El informe identifica el turismo, la agricultura, el transporte y las microempresas como los sectores sometidos a mayores presiones. Además, alerta sobre la grave vulnerabilidad de los empleados informales, que al carecer de redes de protección social se enfrentan a una rápida pérdida de ingresos.
A nivel macroeconómico, el informe señala que la crisis se extenderá mucho más allá de las zonas inundadas debido a la interrupción de los pasos fronterizos de Rasuwa y Tatopani, que representaron conjuntamente el 22 % de las importaciones nepalíes desde China en el periodo 2025-2026. Además, por Rasuwa transita casi la mitad de las exportaciones de Nepal al gigante asiático.
"Los daños en las conexiones de transporte, las infraestructuras eléctricas y las rutas comerciales pueden trasladar el impacto a través de las cadenas de suministro (...) afectando a trabajadores y empresas situados mucho más lejos", afirmó Numan Özcan, director de la OIT para Nepal.
EFE.