El economista y profesor del IESA, Aarón Olmos, analizó el impacto que el actual panorama geopolítico en Medio Oriente tiene sobre la economía venezolana. Según Olmos, la escalada de precios del crudo internacional representa una oportunidad estratégica para que el Ejecutivo Nacional aumente la captación de divisas y mantenga a raya el tipo de cambio oficial.
El petróleo sobre los $100: El contexto global
Debido a los conflictos bélicos que involucran a actores clave como Irán e Israel, junto a la mediación de Estados Unidos, los precios de los marcadores internacionales como el Brent y el West Texas Intermediate (WTI) han superado la barrera de los 100 dólares por barril.
Esta situación ha encendido las alarmas en el G7, que evalúa medidas para frenar el alza. Sin embargo, para países productores como Venezuela, el escenario es distinto. Olmos recordó que, según el reporte de la OPEP, el crudo venezolano Merey se cotizó en 45 dólares en febrero, pero se espera un incremento significativo para el cierre de marzo.
"En otras oportunidades, Venezuela ha tenido incrementos de precios de 90 o 100 dólares por barril. Esto redunda en una mejora en caja para financiar el gasto y actividades del Ejecutivo", explicó el economista.
A pesar de la mayor entrada de divisas, Olmos señaló que existe una brecha entre las expectativas de principios de año y la realidad económica del ciudadano de a pie.
Tipo de cambio y BCV: Se espera que el Banco Central de Venezuela (BCV) incremente la frecuencia de sus intervenciones bancarias para estabilizar el valor del dólar, aprovechando el flujo de divisas por la venta de crudo.
Inflación: Aunque se esperaba que la venta de petróleo corrigiera automáticamente la inflación, Olmos advirtió que el proceso ha sido más lento bajo el actual esquema de gestión financiera y el tutelaje del Departamento del Tesoro de EE. UU.
Expectativa salarial: El experto destacó que el bienestar colectivo dependerá de cómo se reflejen estos excedentes en posibles incrementos salariales, un tema que permanece con altas expectativas en la mesa de debate nacional.
El profesor de IESA subrayó que la meta es lograr que la variación del tipo de cambio oficial se ralentice o llegue a una situación de "enclave" (estabilidad prolongada). Esto permitiría que no solo los sectores estratégicos, sino la población general, tengan un mejor acceso a las divisas a través de las instituciones bancarias.
"Hay que ver de qué manera esos desembolsos se van a ver reflejados en el bienestar colectivo", concluyó Olmos, enfatizando que la gestión de esta bonanza petrolera será clave para el desempeño económico de los próximos meses.
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